L.A.

Viernes 5 de Mayo de 2017

Por Gari

Fotos: Laura G. Guerra

El día anterior en la firma de los discos Luis me dijo: “tocaré lo mejor posible”. Él y yo sabíamos que en esa frase se escondía su humildad y lo bestial que iba a ser el show.

Escuché el disco esa misma noche e imaginé que no sería lo mismo en vivo.

Abren con LIAB (acrónimo de Leave it all Behind tal y como aparece en el setlist que tengo en mi poder), Rebel y la primera sacudida con el público en Perfect Combination.

Where the Angels go nos mantiene con los pies activos hasta que Dimas nos golpea el pecho con el comienzo de Dualize.

Under Radar nos acerca a un Oh, Why totalmente bailable y nos deja la sensación de que tendremos un L.A. haciendo versiones magnificas de sus temas.

Microphones and Medicines, melódico comienzo para un final detonante a dos micrófonos en los que Luis juega con  su instrumento más preciado al que maneja con total autoridad: su voz.

Killing Me y Helsinki cierran la primera parte en donde notamos la evolución musical adquirida en estos años.

La segunda parte nos trae Lies, con Luis recordándonos aquellos comienzos de acústica y Bluesville.

Elizabeth a medio tema sin banda, Wind, y el ya clásico Stop the Clocks, himno que nos lleva a volar por la sala.

Continúan con The Keeper and the Rocket Man, Heavenly Hell y un Stay con Angel regalándonos una línea de bajo contundente y poderosa para seguir con un Outsider donde Pep nos eleva las pulsaciones con su guitarra, haciendo alarde de su energía y profesionalidad en el escenario.

Se acerca el final del show con Suddenly y After All pero no decaen los ánimos del público que se balancea con los ojos clavados ya en las guitarras, ya en el bajo, ya en la batería… intentando adivinar el siguiente tema con los primeros acordes. Pero es tarea difícil ante las variaciones a las que Luis y su banda nos tienen acostumbrados.

Suena Hands y se los ve brillar en el escenario con el aplomo que concede la experiencia, abstraídos del mundo. Se divierten y lo transmiten. Están en casa y se les nota.

En el mar de cabecitas que formamos los Fans se intuye el final y pedimos “otra”!!!. Levantamos los brazos para que Pep pueda plasmar en una instantánea ese momento de agradecimiento por tal show, por haberlo dejado todo para nosotros, por su generosidad para complacer a un público fiel y exigente.

Siempre sabe a poco….pero nos queda el disco y la ilusión de ponerlo a tope en el coche para ir cantando sus canciones sin pudor en nuestro anónimo entusiasmo.

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